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MIGUEL CANTILO - HUELLAS LUMINOSAS


ALEJANDRO PETRUCCELLI


1ra. Edición: 2016
Editorial: Ediciones Disconario / Vazquez Mazzini Editores
Prólogo: Miguel Cantilo


Miguel Cantilo ocupa un lugar privilegiado entre los pioneros del Rock cantado en español. Canciones emblemáticas como “La marcha de la bronca”, “Gente del futuro” o “Yo vivo en esta ciudad” lo convirtieron en uno de los compositores fundamentales del Rock Argentino.

Con textos inéditos sobre la génesis de las canciones, el éxito de Pedro y Pablo, la protagonista de Catalina Bahía y notas autobiográficas exclusivas, este libro es más que un riguroso estudio de su lúcida y exquisita obra. Es también un fascinante viaje de vida. Infancia, amores, hippismo, censura, exilio, encuentros y desencuentros de quien es considerado “el Discépolo del Rock”.

A fines de los años sesenta, Miguel Cantilo y Jorge Durietz fueron tal vez los primeros en tender un puente entre el rock & roll y la música de raíz popular argentina. Fue producto de la inconciencia y la carencia, como suele suceder. Cantilo y Durietz eran rockeros, víctimas de la invasión británica y la fiebre del rock & roll, pero desprovistos de instrumentos eléctricos. Esa condición de sonoridad les permitía colarse en las peñas donde su dúo, llamado Pedro y Pablo, curtió su perfil sin siquiera saber quiénes eran Simon y Garfunkel.

Desde aquel principio, que pronto ubicó a Cantilo entre los autores más prominentes del seminal movimiento de rock argentino, hasta su actualidad de plenitud artística son abordados en “Huellas luminosas”, la biografía que por estos días presenta Alejandro Petrucelli, también coautor de “Música y dicatadura: por qué cantábamos” (ver en este blog).

El trabajo cuenta con un estudio de la obra de Miguel Cantilo, una reconstrucción de su vida, notas autobiográficas y el testimonio de periodistas, músicos, familiares y amigos, como Alfredo Rosso, Carlos Casalla, Claudia Puyó, Demián Cantilo, Isa Portugheis, Jorge Cumbo, Jorge Durietz, Jorge Senno, José Luis “Person” Properzi, Kubero Díaz, Morcy Requena, Roby Pesino, Rodolfo García y Rubén "Mono" Izarrualde, entre muchos otros.
El trabajo se presentó el 21 de abril en el bar La Perla, en la ciudad de Buenos Aires.

Video de la presentación del libro en el mítico bar "La Perla" el pasado 21 de abril


REPORTAJE AL AUTOR:


¿Por qué elegiste trabajar la figura de Cantilo?
La idea de un libro sobre Miguel Cantilo surge por mi profunda admiración por su obra musical y poética. Era una idea que hacía años que rondaba en mi cabeza. Lo considero un artista fundamental y uno de los compositores más importantes de los últimos cincuenta años, que por razones que a veces cuesta comprender, no tiene el reconocimiento que se merece.

¿Qué pudiste reconstruir de la etapa de formación de Cantilo, durante su primera juventud?
Miguel escribió especialmente para el libro un texto que se llama “La casa de música” donde narra los años de infancia y juventud hasta convertirse en un músico profesional. Todo lo que volcó en Pedro y Pablo tiene su génesis en la casa familiar. Pero el libro recorre toda la trayectoria artística. Desde el primer disco al último. Si bien el trabajo hace hincapié en su obra, en el texto aparecen muchas historias de vida que permiten al lector acercase tanto al personaje como a la persona.

Sos coautor de "Por qué cantábamos", un libro referido a la censura, de la cual Cantilo fue uno de los principales perjudicados. ¿Cómo abordás esa época en este trabajo?
Lo abordo desde la reacción que tiene un individuo cuando es empujado a abandonar su tierra. Lo que sorprende tanto en Cantilo como en otros músicos que entrevisté, es que en su relato no se advierte ningún signo de odio. Es más, trata de rescatar los buenos momentos y no los malos.

Luego de su exilio, Cantilo volvió con Punch, que no tuvo buena acogida al principio. ¿Qué pudiste recabar de esa etapa?
Punch no fue bien recibido porque traía una propuesta musical totalmente desconocida. Sólo unos pocos estaban al tanto de lo que sucedía con la New Wave. Si hubieran regresado en tiempos de democracia, quizás habrían gozado del éxito de bandas como Los Abuelos de la Nada o Virus.

Cantilo se ha mantenido activo, tocando y grabando, durante todos estos años ¿cuál fue el desafío tuyo respecto de esta última etapa?

La menos visible fue la que más me atrajo. Es sorprendente la tenacidad y la porfía con que Cantilo llevó adelante su carrera enfrentando todo tipos de obstáculos. Al libro lo terminé de escribir un tiempo antes de la última reunión de Pedro y Pablo, y hay una mención a ese concierto. La salida del libro se demoró porque Miguel, desde hace unos años, vive seis meses en Argentina y seis meses en España. Esperamos que él regresara para poder editarlo.

¿Qué descubriste vos sobre Cantilo como artista durante el proceso de hacer el libro?
El proceso del libro me permitió redimensionar toda su obra. Una buena parte de su repertorio está impregnado de todo lo que fue atravesando en su vida. De alguna manera, Cantilo pinta su aldea y la de los demás. Por eso nos sentimos tan identificados con sus letras.


N. de la R.:
Gracias a los amigos de Ediciones Disconario, Flavio Pigazzi y Miguel Angel Dente por el envío del libro

MUSICA Y DICTADURA

ALEJANDRO PETRUCELLI - LAURA SANTOS - PABLO MORGADE


1ra. Edición: 2008
Editorial: Capital Intelectual

Compilación de testimonios, cancioneros y cartas de músicos populares, transcripciones de registros radiotelevisivos y documentos oficiales de la última dictadura militar realizada por los periodistas Laura Santos, Alejandro Petruccelli y Pablo Morgade, reúne casi seis años de recopilación de material y entrevistas a León Gieco, Víctor Heredia, Teresa Parodi, Hugo Marcel y Joan Manuel Serrat, entre otros, que narran sus vivencias durante la dictadura. También hay citas que parecen extraídas del Diario de la guerra del cerdo, de Adolfo Bioy Casares, como una del represor Emilio Massera durante un homenaje en la Universidad del Salvador en 1977, como para tener presente la irracionalidad del discurso desde el poder: “Los jóvenes trocarán su neutralidad, su pacifismo abúlico, por el estremecimiento de la fe terrorista..., la destrucción estará justificada por la redención social que algunos manipuladores –generalmente adultos– les han acercado para que jerarquicen con una ideología lo que fue una carrera enloquecedora...”.

Publicado el mes pasado por la editorial Capital Intelectual y presentado Microcine de TEA, el libro presenta una polifonía de timbres –tanto de los escribas como de sus interlocutores– para que surjan contrapuntos. Es justamente esa cualidad la que dota al texto de riqueza, sobre todo por tratarse de un terreno inexplorado: según los autores, la música como forma de resistencia en ese período aún oscuro de la historia argentina. Puesto como punto de partida, el análisis de la teoría-Massera sobre la indisciplinada juventud argentina de los setenta permite hilar los relatos de los músicos con la historia de manual.

La confección de listas negras, las persecuciones y amenazas, junto con la consecuente disminución de las posibilidades de trabajo en el país hicieron que muchos artistas “optaran” por el exilio a países vecinos o europeos. Ese fue el caso del pianista tucumano Miguel Angel Estrella, secuestrado y torturado en Montevideo en diciembre de 1977 por orden de los militares argentinos cuando imperaba el denominado Plan Cóndor. “En la última sesión amenazaron con cortarme las manos –reseña el artista–. Escuché el ruido de una sierra eléctrica. Cuando me ataron las manos, me apoyaron sobre una mesa y acercaron la sierra, lo que me salió del alma fue decirles ‘que Dios los perdone por lo que van a hacer; yo voy a tratar de perdonarlos’.”

León Gieco también se resguardó de las amenazas en el exterior. Exiliado en Los Angeles, fue invitado a participar en un festival para la Fundación de Genética Humana organizado por la esposa del dictador Rafael Videla. “Si detrás de esto estaba la mujer de Videla, no me iba a pasar nada y de paso, podría grabar las canciones que me habían retirado de El fantasma de Canterville. Después las metí en Cuarto LP y puse la aclaración ‘grabadas en el Festival de la Fundación de Genética Humana’, para que no hubiera censura, y así fue”, cuenta León. Uno de los que permanecieron en el país fue Víctor Heredia, en la búsqueda de su hermana y su cuñado, que aún figuran entre los 30 mil desaparecidos de aquel período.

Al igual que varios de los entrevistados, el cantautor se refirió a la muerte del músico y director de teatro Víctor Jara, en septiembre de 1973 en Santiago, Chile. “Creo que muchos artistas nos salvamos por el tremendo repudio que despertó en todo el mundo el asesinato de Jara. Esa muerte y las consecuencias que desató, al descubrir el horror del régimen de Pinochet, detuvieron el exterminio de muchos artistas. Siempre digo que Jara, con su calvario, nos regaló la vida al resto.”

Estrella, acosado por un coronel que quería que su esposa pianista formara dúo con él; Gieco, detenido por un militar celoso del fanatismo que su novia tenía por el cantante; Guillermo Fernández, pidiendo datos sobre el paradero de sus suegros al general Suárez Mason; Piero, solicitando al mismísimo Massera un lugar donde cantar; y una nota de la gerencia de ATC que prohibía mencionar la visita de Serrat, dos años antes de su arribo a Buenos Aires son algunas de las historias inéditas –absurdas, como demuestra el trío de escritores– que el libro recorre con la agilidad de los exponentes de la música popular que narran sus experiencias pero con frecuentes vacíos de contextualización histórica.
(Texto de Facundo Gari para Pagina 12)